Hasta hace unos meses, si querías compartir la energía de tus placas solares con un vecino, ese vecino tenía que vivir prácticamente en el edificio de al lado. La normativa fijaba un límite de 500 metros- en el mejor caso, 2 km – que dejaba fuera a la mayoría de propietarios que querían unirse a un proyecto solar colectivo.
El Real Decreto-ley 7/2026, aprobado en marzo de este año, lo cambia. Ahora puedes compartir la energía de una instalación fotovoltaica con personas que viven o trabajan a hasta 5 kilómetros de distancia, usando la propia red eléctrica como canal de distribución.
Es el cambio más importante en autoconsumo colectivo desde que existe la figura. Y tiene consecuencias prácticas inmediatas para millones de personas.
Antes era casi imposible. Ahora es viable
El autoconsumo colectivo permite que varias personas o empresas compartan la energía producida por una misma instalación solar. Cada uno recibe su parte proporcional en su recibo de la luz, reduciendo lo que paga a la compañía eléctrica.
El problema es que la distancia máxima permitida hacía inviable este modelo en la práctica para la mayoría. Las placas tenían que estar casi encima de los consumidores. En zonas rurales, en polígonos industriales dispersos o en municipios pequeños era imposible organizar un proyecto así.
Con 5 km de radio, el escenario cambia completamente. Una instalación solar en las afueras de un pueblo puede ahora abastecer a decenas de familias del casco urbano. Un agricultor con una nave solar puede compartir excedentes con otras explotaciones del mismo término municipal. Una empresa con cubierta grande puede ceder energía a negocios del mismo polígono.
Tu comunidad de vecinos también sale ganando
El mismo decreto incluye otro cambio que afecta a los edificios. Para instalar placas solares o aerotermia en una comunidad de propietarios, antes hacía falta convencer a la mayoría de los vecinos. Ahora basta con que un tercio vote a favor.
Si en tu edificio hay 12 propietarios, con que 4 estén de acuerdo ya se puede aprobar la instalación. El resto se beneficia igualmente de la energía producida, aunque no hayan votado a favor. Es un cambio que desbloquea proyectos que llevaban años parados por uno o dos vecinos reacios.
Las deducciones fiscales siguen vigentes, pero solo hasta diciembre
El decreto también prorroga las deducciones en el IRPF para instalaciones de autoconsumo. Si instalas placas solares antes del 31 de diciembre de 2026, puedes deducirte entre el 10% y el 40% de la inversión en la declaración de la renta, según el tipo de mejora que realices.
Para una instalación doméstica media de 8.000 €, eso puede suponer entre 800 y 3.200 € de ahorro fiscal directo, sin contar lo que ahorras mes a mes en la factura de la luz.
El plazo es real. Las instalaciones que no estén terminadas y certificadas antes del 31 de diciembre no pueden acogerse a esta deducción.
Quién puede aprovecharlo ahora mismo
Esta ampliación beneficia especialmente a:
Propietarios en zonas rurales donde la cubierta propia es insuficiente o la instalación individual no es rentable por el nivel de consumo.
Empresas y autónomos que quieren reducir su factura eléctrica pero no tienen espacio en su propio local para instalar suficientes paneles.
Ayuntamientos y comunidades energéticas que quieren generar energía local para sus vecinos sin necesidad de que cada casa tenga su propia instalación.
Comunidades de vecinos que hasta ahora no podían aprobar la instalación por falta de acuerdo.
Cómo empezar
El primer paso es analizar si tu situación concreta se beneficia de alguno de estos cambios. La distancia de 5 km no es el único factor — también importa la potencia disponible, el consumo real y la modalidad de autoconsumo más adecuada para tu caso.
En Fotovol llevamos años instalando sistemas de autoconsumo en Girona y Cataluña. Si tienes una finca, una empresa o una comunidad de vecinos y quieres saber si el RDL 7/2026 abre nuevas posibilidades para ti, analizamos tu caso sin compromiso.


